lunes, 25 de junio de 2012

Arde Lucus MMXII (I)

¡Servus! Voy a salir de la tónica habitual del blog para dedicar una entrada al festival de Arde Lucus, evento que tuvo lugar este fin de semana en Lugo.

El cartel de este año, con diseño de Iván Mouronte.

Se trata de una fiesta viene celebrándose ya bastantes años (creo que empezó en 2001 ó 2002), y que durante tres días conmemora el origen romano de la ciudad reconstruyendo escenas de la vida romana y castreña. Normalmente me decepcionan un poco este tipo de recreaciones, que apenas se quedan en un montón de puestos de productos diversos y cuatro actividades; y he de reconocer que los romanos apenas me llaman la atención más allá de en los cómics de Astérix. Sin embargo, este festival es digno de reconocimiento, para empezar, por dos razones. La primera de ellas es sus dimensiones, el espacio que ocupa: lejos de congregarse en una única calle o plaza de la ciudad, abarrotada, sí, pero una zona pequeña a fin de cuentas, en este caso los puestos y actividades se ubican en varios focos repartidos dentro y fuera de las murallas (para los que no hayan estado en Lugo, decir que la muralla, de algo más de dos kilómetros de perímetro, alberga el casco antiguo de la ciudad y, salvo pequeñas reformas, se mantiene en magnífico estado desde su alzamiento). Volveré más tarde a ello. En segundo lugar, y más importante aún, es impresionante cómo se vuelca la gente en la celebración. Los primeros años se juntaban cuatro gatos con sus galas, pocos más aparte de aquellos que pertenecen a asociaciones colaboradoras. Sin embargo, los lucenses se han ido volcando progresivamente, y ahora la mitad de los asistentes lucen atavíos romanos, especialmente de patricios y soldados. Uno no puede dejar de asombrarse por la cantidad de gente de todas las edades que se engalana para la ocasión, algunos de ellos con verdadero arte. Ello contribuye a que siempre haya algo nuevo que ver, entre las diferentes agrupaciones que organizan pasacalles y los grupos de amigos que, caracterizados de forma conjunta, montan espectáculos por doquier (fuera de programa, como dirían Les Luthiers); o incluso los colegios, que participan en el festival desfilando el último día luciendo colores distintivos.


Puesto ornamental en el Macellvm. En la Plaza Mayor, el cantón para los amigos.
Un grupo de soldados romanos de lo más resalaos, que se avinieron a posar para que tuviese una foto decente.

También es encomiable la labor de organización y la atención a los detalles (estaba pensando en las monedas que acuñan, y que pueden ser usadas en algunos puestos; pero eso no viene a cuento ahora, que me desvío). Aparte de los programas que pueden descargarse en la página web o adquirirse en un puesto de la Plaza Mayor, este año alguien desarrolló además una aplicación para iPhone y Android con la programación de los tres días (22, 23 y 24 de junio este año) y enlaces a Google Maps con la ubicación de cada uno de ellos (algo MUY de agradecer, especialmente si no se conoce demasiado bien la ciudad). Con un dispositivo considerablemente reducido son capaces de mantener todo en orden, sin incidentes de ningún tipo, y aún tienen tiempo para informar a los despistados que no se aclaran con los lugares y las horas (servidor). Más aún, pese a las dimensiones del evento y la dificultad de coordinación que ello conlleva apenas hubo desajustes en el horario, y tengo la impresión de que alguno fue algo premeditado para permitir al público llegar a tiempo cuando una actividad anterior había sufrido un retraso. Sí me pareció que hubo cambios en la programación, posiblemente por problemas de última hora, de tal modo que el nombre de las actuaciones dispuestas en el programa no se correspondieron alguna vez con lo que pudimos ver; pero en cualquier caso, en esas ocasiones la actuación alternativa se llevó a cabo en el mismo sitio y ajustándose al mismo horario que la plasmada en el papel, y no sé cómo serían las indicadas, pero desde luego aquellas que las sustituyeron fueron una delicia.

Las monedas que acuñan (ya que las menciono...)

El problema de un evento tan grande es que hay que estar dispuesto a marchar a buen ritmo si no quieres perderte nada. También hay que decir que las diferentes actividades son de índole muy variada, con lo cual lo más probable es que la mayoría prescinda de muchas, así que se puede pasear sin prisa si se tiene claro qué desea uno ver. En mi caso, me parece que he perdido varios kilos correteando de aquí para allá, pero a cambio he presenciado un buen número de actividades (en realidad casi todas, salvo las dirigidas a niños en la Plaza de San Marcos, por donde apenas paré). Para no extenderme demasiado, me detengo aquí, habiendo expuesto unas cuantas impresiones generales, y en la siguiente entrada me detendré a referir las diferentes actividades pormenorizadamente.

¡Hasta la próxima entrada!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te perdono que no te interesen los romanos si nos sigues contando jajajaja ¡Qué chulo todo! se lo tengo que decir a Toni a ver si algún año podemos ir.

Vodkondesa

Antonio Baena dijo...

Pues está muy interesante a ver si para el año que viene (o algún otro) puedo ir a verlo que tiene que molar bastante, muy interesante el tema de las mon.... ¡¡¡ESO ES UN ONAGRO!!!!!!!

Ostia como molan los señores de Lorica Segmentata, aunque los pilum son un poco finos e punta no? y el calzado ese deja un poco que desear... esas chanclas. Pero vamos que mola un wevo, yo quierooooooo

Lorena García dijo...

¡Qué ganas de que cuentes más! Tengo muchas ganas de ir, a ver cuándo puede ser :D

Cómo molan las monedas ^^

Antonio Baena dijo...

Vale, ahora que he visto la foto en grande... quiero dos de cada para mi ejército (escorpiones 5 o 6) aunque he echado de menos la Cheiroballista :P

Vale ya lo dejo, que bien vives perraca, mola un wevo todo (quiero segunda parte!!)